El CECOPI mantiene el nivel 2 de emergencia en León por precaución ante el deshielo, pese a que la situación en los ríos comienza a normalizarse. Mientras el vertido de Villameca se reduce a menos de la mitad, el foco de preocupación se traslada ahora a los graves daños en cultivos por la crecida del Órbigo y a las restricciones en el día a día de Alija y La Nora. En estas localidades continúa el reparto de agua potable y crece el malestar vecinal por el cierre preventivo de la carretera LE-114, que obliga a dar grandes rodeos a pesar de que el agua ya se ha retirado de la calzada.
Después de horas de incertidumbre y con muchas zonas aún anegadas fuera del cauce habitual, los vecinos de Alija del Infantado y La Nora del Río comenzaron el viernes a respirar algo más tranquilos. Con la situación más estable pero bajo estrecha vigilancia, las administraciones priorizaron la atención a la población sin agua potable. Mientras tanto, el nivel 2 de emergencia se mantiene en la provincia, si bien las autoridades confían en que lo peor ya ha pasado.
Después de horas de incertidumbre y con muchas zonas aún anegadas fuera del cauce habitual, los vecinos de Alija del Infantado y La Nora del Río comenzaron el viernes a respirar algo más tranquilos. Con la situación más estable pero bajo estrecha vigilancia, las administraciones priorizaron la atención a la población sin agua potable. Mientras tanto, el nivel 2 de emergencia se mantiene en la provincia, si bien las autoridades confían en que lo peor ya ha pasado.
El desbordamiento del río Órbigo, impulsado por la lluvia y el desembalse de Villameca, hizo que este jueves el agua penetrara en los núcleos urbanos de Alija del Infantado y La Nora, acercándose peligrosamente a varias viviendas. El Ayuntamiento de Alija activó su maquinaria para abrir un aliviadero y desviar el agua, mientras carreteras, naves y campos agrícolas quedaban inundados y los vecinos mostraban su preocupación.
El desembalse del embalse de Villameca ha provocado nuevas crecidas del río Órbigo, que han dejado bajo el agua caminos, campos y zonas recreativas en las localidades de su recorrido por León y Zamora. En pueblos como Cebrones del Río, Alija del Infantado, La Nora o Coomonte, el agua cubre carreteras y entornos próximos, generando importantes problemas para la agricultura y obligando a mantener el nivel 2 de emergencia, aunque por el momento no hay daños a la población.
La situación de los ríos de la zona empieza por fin a dar un respiro tras días marcados por las crecidas, aunque el descenso del caudal no significa todavía la recuperación de la normalidad. El gran tapón de restos acumulados en el Jamuz, el agua que sigue encharcando cultivos pendientes de cosecha y las restricciones de abastecimiento en Alija del Infantado mantienen muy viva la inquietud.
Se aconseja revisar los filtros, ya que podrían obstruirse o, en caso de no disponer de ellos, producir averías en los aparatos.Alija del Infantado se convierte así en el segundo ayuntamiento donde, como consecuencia de las crecidas de los ríos, el agua ya no es apta para el consumo humano.
Las intensas lluvias de la última semana mantienen en alerta a los municipios de León y Zamora, con nuevas inundaciones y carreteras cortadas. El Órbigo, el río Jamuz y arroyos como el Ahogaborricos han desbordado sus cauces, afectando calles, caminos y cultivos en pueblos como Alija del Infantado, La Nora, Maire de Castroponce o Jiménez de Jamuz. La situación sigue siendo complicada y se prevé que los caudales se mantengan elevados en los próximos días.
La Vizana, este juevesLa incesante lluvia no da tregua a los pueblos del Órbigo, cuyo caudal volvió a crecer este jueves hasta el nivel rojo en la estación de Cebrones del Río. Cuando parecía que la situación volvía a la normalidad, los alcaldes de las localidades próximas a esta población, tanto de la provincia de León como de la de Zamora, recibieron el aviso sobre las diez de la noche de que la alerta roja regresaba al Órbigo y con tendencia a continuar subiendo.De hecho, al cierre de este periódico, en la citada estación se recogía un caudal de nada menos que 265,76 metros cúbicos por segundo, cifra incluso superior a la del martes, y que resulta bastante elevada teniendo en cuenta que el umbral para establecer alerta roja está en 242 metros cúbicos por segundo.
Después de varios días marcados por las inundaciones y las crecidas fluviales, la situación hidrológica comienza a normalizarse en la comarca. A lo largo del miércoles se fueron retirando la mayoría de los avisos que mantuvieron en vilo a numerosos municipios, aunque algunas zonas aún muestran las huellas del desbordamiento y permanecen bajo vigilancia, especialmente en el tramo zamorano del Órbigo. Además, se ha reabierto al tráfico la carretera cortada entre Alija y La Nora.
La segunda jornada de crecidas da un respiro en los ríos Jamuz y Eria, pero complica la situación en el Órbigo, descontrolado este martes. El desbordamiento obligó a cortar la LE-114 y anegó zonas de Alija y La Nora, activando la alerta roja en Cebrones. Aunque el nivel comenzó a descender por la tarde, la preocupación persiste ante la previsión de nuevas nevadas y deshielos que podrían volver a agravar el caudal.
Cuando este lunes el Jamuz volvió a desbordarse, no sorprendió a nadie. No fue un fenómeno imprevisible ni una fatalidad inevitable. Fue la consecuencia directa de no haber permitido actuar cuando aún había margen para evitarlo.
Las intensas lluvias de los últimos días hicieron saltar todas las alarmas y el temor de muchos pueblos acabó cumpliéndose. Las crecidas registradas este lunes en varios ríos de la comarca dejaron imágenes preocupantes, con Jiménez de Jamuz como el pueblo más afectado tras el desbordamiento del río, que volvió a inundar por completo su zona deportiva, como ya hiciera el pasado verano. El Eria y el Órbigo también mantuvieron en vilo a numerosas localidades de León y Zamora.