Felechares de la Valdería celebra sus fiestas de Santa Elena marcadas por el orgullo vecinal. Tras los incendios del verano, donde los vecinos rescataron la imagen y sus exvotos de la ermita, la romería cobra este año un significado especial. El programa incluye la actuación de La Última Legión el sábado y el XL Aniversario del Campeonato Motocross el domingo. Sin duda, una edición inolvidable para el pueblo.
Tras perder sus colmenas en los incendios que arrasaron Felechares de la Valdería, el apicultor Álvaro recibió un gesto de apoyo inesperado. La ONG Inca Mallorca Solidaria compró su producción al doble de su valor para venderla en Mallorca y destinar los fondos a una causa solidaria. Ahora, ese gesto tuvo un final emocionante: el dinero recaudado permitió financiar una comida para menores de una escuela en Gaza, transformando una tragedia local en un acto de solidaridad con alcance internacional.
La asociación Tierras Quemadas La Bañeza y Comarca celebra mañana su primera facendera del año bajo el lema “Salvemos El Eria”, con una nueva jornada de trabajo para continuar actuando en las zonas afectadas por los incendios del pasado verano y avanzar en la recuperación del entorno natural. La convocatoria, abierta a la participación de cualquier persona y colectivo, combinará labores de reforestación y mantenimiento con actividades de sensibilización y puesta en valor del patrimonio de la zona, en un encuentro que busca sumar esfuerzos por la regeneración del territorio y lanzar un mensaje de compromiso con el futuro de la comarca.
En Felechares, la Navidad brilla con una magia única. Sus calles iluminadas con tenues luces doradas crean un ambiente que sorprende cada año. Este 2025, la inauguración del alumbrado contó con la música de la Escuela de Folklore de Benavente de la Asociación Arlafolk, que hizo cantar y bailar a vecinos y visitantes, incluso bajo aguanieve, culminando con villancicos tradicionales, danzas y un delicioso chocolate bien calentito para paliar el frío.
El fuego dejó su huella en Felechares de la Valdería, pero también despertó la solidaridad de quienes están lejos. El último ejemplo es el de la asociación Inca Mallorca Solidaria, que cruzó el mar con seis furgonetas y un camión repletas de pienso para el ganado, comida para perros de pastoreo y alimentos para las familias afectadas. La llegada de la ayuda convirtió el pueblo en un punto de encuentro entre la distancia y la esperanza.
Cuando las llamas arrasaron Felechares, la familia García se aferró a su historia. Su molino centenario, legado del bisabuelo, estaba en peligro de convertirse en cenizas. Con un tractor, desbrozadoras y una sola manguera, resistieron toda la noche frente al fuego. Su esfuerzo creó un cortafuegos que salvó el edificio. Hoy, el molino sobrevive como símbolo de memoria y lucha en medio de un bosque calcinado
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