La semana arranca con más calma en los ríos de la zona, que vuelven a su cauce, aunque la normalidad tardará en recuperarse, y algunas consecuencias de las crecidas preocupan seriamente a los vecinos.
En el caso del Jamuz, estas riadas han puesto en evidencia el serio problema que acarrea la falta de limpieza del río, máxime tras los incendios del pasado verano. Tanto la alcaldesa de Santa Elena, Carolina Castro, como el alcalde de Quintana del Marco, Pedro Crespo, advirtieron en su día de los peligros de no actuar en este río... Y este lunes, en las curvas entre Genestacio y La Nora, el “tapón” de ramas, troncos quemados y restos de los incendios dejó una imagen inquietante, para cuya resolución no hay nada previsto por el momento.
Mientras tanto, en los cultivos aún persiste numerosa “agua tendida” que la tierra no es capaz de filtrar, lo que también está generando preocupación entre los agricultores, sobre todo los que tenían todavía el maíz y otros cereales por cosechar.
En cuanto al consumo de agua, en Alija del Infantado se realizaron ayer análisis pero el Ayuntamiento recomienda continuar con las restricciones hasta tener todos los resultados, ya que, si bien el nivel bajó considerablemente, fueron muchas las filtraciones que se produjeron en el pozo de abastecimiento.
La parte positiva es que la carretera que una Alija con La Nora ayer por fin quedó abierta al tráfico, tras varios días cortada por estar anegados ambos carriles. De hecho, por la mañana, cuando la Guardia Civil retiró las barreras, se podían ver todavía las cunetas totalmente llenas de agua.
Las alertas que existían sobre el Órbigo en la provincia de León desaparecieron, aunque en la parte zamorana continúa el aviso amarillo en Manganeses y Santa Cristina, eso sí, con tendencia a bajar. Cabe recordar que, sorprendentemente, ninguno de los días el Jamuz presentó avisos por parte de Confederación Hidrográfica del Duero.
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