Desde el Neolítico de los dólmenes hasta el románico del siglo XI, pasando por el Castro de las Labradas o la villa romana de Camarzana de Tera, los valles del Tera, Eria y Vidriales encierran tesoros arqueológicos únicos. Esta riqueza ha inspirado al Ayuntamiento de Arrabalde para crear una ruta que, desde este lunes, es oficialmente una realidad
La ruta arqueológica de los Valles del Tera, Eria y Vidriales, que discurre por nueve ayuntamientos del norte zamorano, se condensa y se plasma ahora sobre el papel gracias a la Diputación de Zamora, que ha financiado los folletos que permiten que los visitantes “tengan toda la información a mano y accesible de una manera rápida”, tal y como subrayó en la presentación el vicepresidente del organismo provincial, Víctor López de la Parte.
Arrabalde, Alcubilla de Nogales, Villageriz, Fuente Encalada, Santibáñez de Vidriales, Granucillo, Brime de Urz, Santa Marta de Tera y Camarzana de Tera son los pueblos que recorre esta ruta, en un itinerario que “marca un antes y un después en la comarca” visibilizando y potenciando su patrimonio porque, como dijo Alejandro Alija, alcalde de Arrabalde, “nuestro pasado es nuestro mayor valor de futuro”.
La ruta “pone esta zona en el mapa” y ayuda a luchar contra la despoblación, según López de la Parte, quien afirmó que la Diputación se limitó a plasmar una realidad “que surge de escuchar a los municipios, a los alcaldes, a los vecinos, a los comerciantes... En definitiva, a las personas”.
Por su parte, Emilio Fernández, diputado de la zona, destacó el tipo de turismo que atraerá esta ruta, “porque el eclipse es este año, pero esto se nos va a quedar”, manifestó.
Los folletos estarán disponibles a partir de la semana que viene en todos los ayuntamientos que integran la ruta –y algunos cercanos–, así como en las oficinas de turismo de La Bañeza, Astorga o Benavente, y diversos lugares de encuentro de los pueblos, entre otros. Además, se podrá consultar en la web del Patronato de Turismo.
Con el mapa en la mano, arrancamos la ruta en Arrabalde, donde podemos empezar visitando el casetón de los Moros, un dolmen neolítico, para continuar hasta el Castro de las Labradas, donde en los 80 se encontró el famoso tesoro de Arrabalde, y terminar en el aula arqueológica, que recrea el poblado astur que allí se asentaba.
De Arrabalde, continuamos el camino por Alcubilla de Nogales, donde es visita obligada su iglesia de San Verísimo, y podemos acercarnos a las ruinas del monasterio de Santa María de Nogales, del siglo XII, al que perteneció el municipio en su día.
Seguimos el itinerario con una próxima parada en Villageriz, con su iglesia de San Pedro y San Pablo que se databa en el siglo XVI hasta que se descubrió una viga del siglo XV. Además, en este pueblo nos encontramos otro castro astur, situado en el lugar conocido como “El Corral de las Yeguas”, al abrigo de Peñalcuerno.
El siguiente destino nos lleva hasta Fuente Encalada, con su iglesia con un peculiar porche renacentista y una armadura morisca. Tras visitarla, nos vamos en dirección al próximo pueblo, parando antes en las afueras para acercanos a su castro.
Continuamos a Santibáñez de Vidriales, donde nos desviamos a su pedanía de Rosinos para conocer las ruinas del campamento romano de Petavonium, donde se asentó en el siglo I a.C. la Legio X Gemina.
Desde allí nos dirigimos a Granucillo, pueblo en el que visitaremos los dólmenes de Las Peñezuelas y San Adrián, de la Edad de Bronce, y las ruinas del castillo y antiguo palacio de los Condes de Benavente.
Si nos desviamos ligeramente, podemos conocer Brime de Urz, que nos brinda como principal atractivo la ermita de San Esteban, del siglo XI-XIII, construida en una sola nave.
Retomamos el itinerario anterior para dirigirnos a Santa Marta de Tera, donde podremos admirar su iglesia románica de finales del siglo XI, y el impresionante Palacio de los Obispos de Astorga, que alberga un pequeño museo.
Como broche final, terminamos la visita en Camarzana de Tera, para recorrer su villa romana Orpheus, donde podremos admirar diversos mosaicos y otros elementos de los siglos II y IV d.C.
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