El consejero en funciones de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, presentó este miércoles en León el dispositivo para la campaña de vigilancia, prevención y extinción de incendios forestales de 2026, que iniciará su Época de Peligro Alto el próximo 12 de junio.
Durante el acto, Suárez-Quiñones expuso los detalles de un despliegue que contará con 5.075 profesionales, 35 medios aéreos y 220 cuadrillas, además de la incorporación de nuevas tecnologías como drones con cámaras térmicas.
En el balance presentado por la Consejería, se informó que desde el 1 de enero hasta el 31 de mayo se han registrado 633 incendios en la Comunidad, de los cuales 526 han sido conatos, lo que supone un 83% del total, sin que hasta la fecha se haya producido ningún gran incendio forestal.
No obstante, también se insistió en que el 92% de los incendios tienen origen humano, por lo que ha apelado a la responsabilidad ciudadana.
Simultáneamente a la presentación oficial en el Centro para la Defensa del Fuego de León, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), concentrada ante las puertas de este organismo, ha arremetido contra la gestión de la Consejería, calificando el acto de “ejercicio de propaganda” y denunciando que, tras los desastres forestales que arrasaron los pueblos el año pasado, el Gobierno autonómico no ha implementado ninguna mejora estructural real.
Así, mientras la Junta anunciaba cambios como el paso gradual de las cuadrillas a la empresa pública TRAGSA y la extensión de sus contratos a doce meses de los trabajadores del operativo, el CSIF, al grito de “Quiñones dimisión” presentaba un panorama muy diferente.
De este modo, Sara Mateos, agente medioambiental y delegada del CSIF, desmontaba el relato oficial con datos demoledores, tomando como ejemplo la provincia de León, que fue de las más castigadas el verano pasado, donde este año, “después de varios días de temperaturas de más de 30 grados, de los 4 helicópteros sólo hay dos disponibles, no hay maquinaria bulldozer, y el 60% de las cuadrillas de tierra no están en disponibilidad para acudir a incendios”, subrayó.
A estas cifras, el sindicato suma una “preocupante falta de efectivos”: un 30% de los camiones de incendios y un 40% de los puestos de vigilancia permanecen inoperativos, debido a que el llamamiento para cubrir los puestos se realizó hace menos de un mes, pese a la urgencia de la temporada, han manifestado a través de un comunicado de prensa.
Otro dato que contrasta con las declaraciones del consejero en funciones es el relativo al paso de la la plantilla de la empresa privada a la pública, pues el CSIF asegura que, a día de hoy, “unos 3.000 trabajadores del operativo antincendios siguen sin tener reconocida la categoría de bombero forestal, negándosela a los propios directores técnicos de extinción, conductores, celadores de Medio Ambiente y a todos y cada uno de los trabajadores de la parte privada del operativo”.
“La mejor política contra los incendios forestales no son ni las ruedas de prensa ni las fotografías. La mejor política es invertir en lo que hace falta, que es en la prevención real, en caminos, en pistas, en cortafuegos, en infraestructuras forestales, y en un operativo con unas condiciones de trabajo dignas, bien dimensionado”, subrayó Mateos, para quien “anuncios instuticionales” como el de este miércoles “no se corresponden con la realidad que vemos los que trabajamos en el campo día a día”.
La realidad en los pueblos de la zona, terriblemente azotados por el fuego el verano pasado, es que nada parece haber cambiado. Y ahora, a sólo unos días del inicio de la temporada de máximo riesgo, la confrontación entre ambas visiones se mantiene abierta: mientras el consejero en funciones defiende la modernización de los sistemas de coordinación y la transición de las cuadrillas hacia la empresa pública TRAGSA como pilares de esta campaña, los trabajadores mantienen su advertencia sobre la fragilidad del dispositivo.
“Lamentablemente nos vamos a enfrentar a la campaña de 2026 en las mismas condiciones que nos enfrentamos a la de 2025, porque no se ha aprendido de los errores y no ha cambiado nada”, sentencia Sara Mateos.
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