La historia del busto romano de Quintana del Marco es, sin duda, digna del mejor guión de cine. Incluye un misterio, un robo, una recuperación... Y un protagonista anónimo. Por eso, no es de extrañar que esta importante pieza arqueológica haya sido objeto del libro que acaba de publicar el Museo de León, escrito por su propio director, Luis Grau Lobo, bajo el sugerente título “El busto romano de Quintana del Marco. Biografía de un desconocido”.
En este monográfico, Grau analiza y profundiza en todo lo que se sabe –y lo que no se sabe– de un personaje anónimo pero que, sin duda, fue “un individuo notable hace casi dos mil años”, ya que eran estos los que encargaban retratos escultóricos al modo de los emperadores de Roma. No en vano, durante mucho tiempo este busto se creyó que correspondía a Marco Aurelio, pero con anterioridad, se pensó que era San Pedro, razón por la que estuvo en la espadaña de la iglesia advocada a dicho santo... De allí fue sustraída en un “robo nocturno y chapucero” –nos recuerda la solapa del libro– y, un tiempo después, recuperada un “un rescate políaco”.
Todo este periplo lo recoge Grau Lobo en el libro, que va más allá al incluir también todo el proceso para su restauración y limpieza –con un anexo de la propioa restauradora, Arantxa Álvarez–, y la visita del propio pueblo de Quintana del Marco, capitaneado por la entonces alcaldesa, Andreína Candel, una de las personas incluidas por el autor en los agradecimientos.
Tal y como se recuerda en el resumen de la contraportada del libro, son, no obstante, muchas aún las incógnitas por resolver en la historia de este anónimo desconocido, de su busto, y de las vueltas que habrá dado, y su vínculo con una villa romana de la que hoy no queda prácticamente nada (“un lugar arqueológico tan olvidado como descuartizado”).
El busto romano se puede contemplar, desde mayo del año pasado, en el Museo Leonés, dependiente de la Junta de Castilla y León, donde ocupa un lugar de honor en la exposición permanente, en la primera planta. Y ahora, con el libro de Grau Lobo, el visitante podrá acercarse un poco más a toda la historia de esta pieza de un valor incalculable.
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