La Junta de Castilla y León acaba de publicar una resolución por la que flexibiliza los requisitos de algunas ayudas de la Política Agrícola Común (PAC) para adaptarlas a las fuertes lluvias que están marcando la campaña agrícola actual, declarada oficialmente como excepcional por la el Consejo de Gobierno. La medida busca compensar las dificultades que los agricultores han enfrentado desde noviembre, como la saturación de suelos, la imposibilidad de trabajar con maquinaria y los problemas en la siembra, abonado y tratamiento de cultivos.
Entre los cambios más destacados, se reducen las exigencias en los ecorregímenes: la rotación de cultivos pasa del 50% al 25% de la superficie obligatoria, y se permite usar barbecho tras leguminosas. En la siembra directa, también se baja la superficie mínima de rotación, del 40% al 25%.
Asimismo, en las intervenciones medioambientales y climática de desarrollo rural, algunos cambios son que las ayudas de agricultura ecológica tendrán en cuenta la media de producción de la zona para certificar la cosecha, mientras que los productores de remolacha azucarera que no hayan alcanzado el 80% de la superficie de siembra deberán presentar una alegación junto a fotografías georreferenciadas de sus parcelas.
La Junta recuerda que la declaración de campaña excepcional permite activar medidas de apoyo al sector agrario ante “catástrofes naturales graves” según la normativa europea, aplicables a ayudas financiadas por los fondos FEAGA y FEADER. Con esta decisión, la administración regional busca facilitar que los agricultores puedan cumplir con las obligaciones de la PAC sin perder las ayudas.
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