Jiménez de Jamuz celebró ayer la fiesta de San Antonio Abad, patrón de los animales, con una tradición que la Cofradía mantiene casi intacta desde hace generaciones. El día comenzó con la misa y la procesión, seguida del canto de los hombres al santo en la puerta de la iglesia y el reparto de caramelos. Tras la comida, la tarde dejó el habitual recorrido por los bares y la cena final, hasta el próximo año.
La llegada de mayo llena de vida los pueblos del norte de Zamora, donde la tradición del izado del mayo sigue más viva que nunca. Jóvenes y mayores se reúnen para mantener costumbres que ni las ciudades con sus comodidades pueden igualar. Desde Maire de Castroponce hasta Alcubilla de Nogales, pasando por Arrabalde, Coomonte o Fresno de la Polvorosa, los vecinos se han volcado para plantar sus mayos, unos con más altura, otros con más simbolismo, pero todos con el mismo entusiasmo. Porque en esta tierra, cuando llega mayo, el calendario no se lee: se levanta.
Cientos de personas pasaron una tarde inolvidable, en la tradicional romería de La Vizana, junto al puente romano que lleva el mismo nombre. Juegos como la cucaña y el tanguillo siguieron a una comida popular a la que asistieron tanto desde Alija como desde Coomonte, para participar en una romería que lleva más de un siglo celebrándose. Sin duda, una tarde inolvidable.