En Alija la conocen por ser la hija de Gabina y Sardo el cartero. En Noia, donde el destino la llevó hace más de dos décadas, por ser capaz de captar como nadie un sentimiento, un instante, a través de su cámara. Y ahora, Portugal ha sabido premiar su trabajo retratando recién nacidos con la Cámara de Bronce 2026 en la categoría NewBorn, un galardón internacional otorgado por la Asociación Portuguesa de Profesionales de la Imagen (APPImagem) que sitúa su nombre entre los mejores en esta disciplina.
Al frente del estudio CazaEmociones junto a Fatxís Blanco, Patricia Alija ha convertido la fragilidad de los primeros quince días de vida en un arte que huye de lo artificioso. Su mirada, forjada en la sencillez de sus raíces leonesas y despertada por la luz de los faros gallegos, busca la limpieza visual y la emoción desnuda.
-Para situar a nuestros lectores... ¿Cómo acaba una alixana en Noia (A Coruña) especializándose en un arte tan delicado como la fotografía de recién nacidos?
-Pues casi sin darme cuenta. La vida me fue trayendo hasta Galicia por circunstancias profesionales y aquí fue donde encontré un lugar no sólo donde vivir sino donde empezar a construir mi proyecto poco a poco y crecer. Lo que empezó como algo más general en fotografía acabó llevándome a la de recién nacido casi sin buscarla, pero cuando la descubrí entendí que era algo muy especial, porque no sólo haces fotos, estas guardando los primeros días, los primeros recuerdos y ahí sentí que quería especializarme. Y ahora mismo Noia ya es casa.
- ¿Te han marcado de algún modo tus raíces leonesas en tu mirada como fotógrafa?
-Si, creo que sí. Vengo de un entorno muy sencillo, auténtico y eso, al final, se nota en cómo trabajo. Me gustan las fotos limpias, sin cosas de más, donde lo importante sea lo que se siente.
También he de decir que me encantan los retos (bueno más bien nos encantan, porque en el estudio de CazaEmociones Fotografía trabajamos dos personas, Fatxís Blanco y yo, Patricia Alija). A veces nos vienen papis que tienen un negocio de comida preparada o una granja de animales o un barco y ahí nos encanta sacar a nuestro artista y hacerles un set personalizado... Por poner un ejemplo, en esta zona de Noia, hay un sombrero muy típico que se llama Sancosmeiro; es un sombrero tradicional de paja que se realiza artesanalmente que históricamente se usaba para el protegerse tanto del sol como de la lluvia, tanto si trabajaban en el campo como en el mar… Y esa foto nos la piden el 95% de las veces, y ahí, por ejemplo, es donde veo que me podría identificar con el sombrero de paja que se llevaba en nuestra zona para ir al campo.
- ¿Recuerdas la primera vez que tuviste una cámara en las manos? ¿Fue por las calles de tu pueblo?
-La recuerdo con mucha ilusión, al principio hacía fotos a todo, sin pensar mucho, sólo por el hecho de guardar. Y, aunque ahora hay mucha más técnica detrás, en el fondo sigo haciendo lo mismo “guardar recuerdos” que tendrán un valor incalculable con el tiempo. Tengo que decir que está pasión me llegó en Galicia, así que –muy a pesar mío–, no fue por las calles de Alija sino que la culpa la tuvieron los faros de Galicia, un proyecto que empecé a inmortalizar y que aún está sin finalizar.
“La emoción más difícil de captar es la de verdad, la que no puedes provocar. Y cuando consigues captar esa calma del recién nacido sin forzar nada, es cuando sabes que has hecho una foto de verdad”
-Haciendo honor al nombre de tu estudio, CazaEmociones, ¿cuál ha sido hasta ahora la emoción más difícil de cazar por tu objetivo?
-La emoción de verdad, la que no puedes provocar. En recién nacido, por ejemplo, no puedes pedir nada, todo depende del bebé. Cuando consigues captar esa calma o esa ternura sin forzar nada, eso es lo más complicado pero también es lo más valioso, es cuando sabes que has hecho una foto de verdad.
-Pasamos a hablar de la fotografía de recién nacidos que te llevó a ganar este premio. ¿Por qué elegiste precisamente la fotografía newborn, una disciplina tan específica y que se ve tan difícil?
-Nos van los retos difíciles… Consideramos que es un momento muy especial y muy corto. Los primeros días de vida son únicos, el bebé cambia enseguida y eso ya no vuelve. Ahí entendimos que había algo muy importante que hacer, pero también que había que hacerlo bien, con formación, con mucho respeto. Esa postura, ese sueño profundo, esa calma (que también la hay en este mundo caótico)... me di cuenta de que era un valor enorme pero también una gran responsabilidad, ya que un punto muy importante también son los papis y en especial la mamá, que viene de tener un bebé, de sufrir una operación al fin y al cabo, y tiene las hormonas revolucionadas y hay que tratarla con mucha delicadeza; están en una nube y acribilladas a consejos; es difícil para ellas lidiar con todo a la vez, saber si lo están haciendo bien.
- ¿Qué es lo más complicado, por un lado, y lo más gratificante, por otro, de trabajar con recién nacidos?
-Lo más complicado es que no controlas nada, el bebé es el que manda, el que marca el ritmo y tienes que saber adaptarte a él todo el tiempo. Una de las claves precisamente es el momento, los primeros días. No es algo que se pueda hacer en cualquier momento: hay una ventana concreta de tiempo en la que el bebé está más tranquilo y permite este tipo de fotografías... Suelen realizarse este tipo de sesiones durante los primeros 15 días de vida, aunque también puede haber excepciones como en bebés prematuros. Por eso tan importante saber respetar los tiempos del bebé. Y lo más bonito es cuando te das media vuelta, ves a los papas observando a su pequeño tesoro y están babeando con una sonrisa de oreja a oreja, esa emoción, esos papis que no se acuerdan de esa noche sin dormir, es uno de los momentos más gratificantes junto a cuando ven las fotos impresas, que vuelven a emocionarse, a recordar ese momento porque saben que ya pasó pero que lo tienen ahí inmortalizado.
“La seguridad y el bienestar del bebé están por encima de todo. Tienes que saber detectar sus señales. La formación, en esta disciplina, es mucho más importante que saber hacer una foto bien expuesta”
- Es un trabajo muy delicado, ¿qué importancia tienen la formación y la seguridad en este tipo de sesiones?
-Es básico y a la vez fundamental. No es hacer una foto bonita, estas trabajando con un recién nacido en sus primeros días de vida. Tienes que saber lo que haces en todo momento, porque lo primero, siempre es el bienestar del bebé. Hay muchos papis que no se dan cuenta de ello hasta que están en una sesión de este tipo: tu bebé es muy frágil, y es lo que tienes que valorar a la hora de elegir un profesional para que te haga las fotos; tienes que conocer los ritmos del bebé, sus necesidades, sus ciclos de sueño... Si llora qué puede estar pasando: si tiene cólicos, si tiene gases, si tiene reflujo, si no come bien... En resumen, detectar las señales del bebé. Nosotros hemos realizado formación con matronas y personas especializadas para conocer la movilidad del bebé, cómo molestarlo lo menos posible, técnicas de sueño, etc., todo ello es mucho más importante, en esta disciplina, que saber hacer una foto bien expuesta. La seguridad y el bienestar del bebé están por encima de todo.
- En cuanto al premio, ¿qué crees que vio –y valoró– el jurado en tu obra para otorgarte esta distinción entre tantos profesionales del sector?
-El premio no fue dado por una sola obra, fue una suma de puntuaciones de tres obras de recién nacido e hicieron una media y ahí vino la sorpresa, no teníamos ni idea de que optábamos a premio, y nos posicionamos entre los tres mejores en el país vecino, en Portugal. Son fotos que transmiten calma y emoción, donde el ojo se te va a un actor principal –el bebé– sin decorados llamativos que te hagan perder dónde está realmente el punto de interés.
- ¿Qué sentiste al escuchar tu nombre como premiada?
-Recibir la Cámara de Bronce 2026 en la categoría de Recién Nacido por APPImagen (Asociación Portuguesa de Profesionales de la Imagen) fue muy emocionante e inesperado, de hecho, dijeron el nombre y ni me enteré hasta que vi mi foto en la pantalla y a mi compañero, Fatxís Blanco, grabándome. En verdad, no esperábamos nada, ya que era nuestro primer año en ir a “examen” con nuestras fotos, con nuestras obras. Al final tu estás en tu día a día, muchas horas de trabajo, de formación de experiencia y no piensas mucho en esto, pero cuando llega el reconocimiento a nivel internacional, hace mucha ilusión y es un momento muy especial.
“Este premio nos reafirma, nos refuerza, nos dice que CazaEmociones Fotografía va por el buen camino”
- ¿Este premio cambia en algo la forma en que vais a afrontar tus próximas sesiones en el estudio CazaEmociones Fotografía?
-Más que cambiar, nos reafirma, nos refuerza, nos dice que CazaEmociones Fotografía va por el buen camino. Lo que sí te da es más responsabilidad para seguir haciéndolo igual de bien o mejor.
-Que no tengan prisa, hoy parece que todo tiene que ser inmediato, pero a veces lleva un tiempo hasta que encuentras tu camino. Y cuando encuentras algo que de verdad te gusta, conectas con lo que haces y eso se nota en los resultados.
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