La Semana Santa volvió a vivirse con intensidad en los pueblos de la zona, donde tradición, participación vecinal y emoción marcaron unos días especialmente señalados en el calendario. Entre todos los actos, destacó de forma especial el 50 aniversario del Vía Crucis Viviente de Jiménez de Jamuz, una cita ya emblemática que volvió a reunir a miles de visitantes, consolidándose como imprescindible en la Semana Santa leonesa.
La conmemoración de las cinco décadas del Vía Crucis viviente de Jiménez, declarada fiesta de interés turístico provincial, convirtió la representación en un evento aún más especial. Un centenar de vecinos se implicaron en la escenificación de la Pasión de Cristo, manteniendo el realismo y la esencia que han caracterizado esta tradición desde sus inicios en 1976.
Las calles y plazas del pueblo se transformaron en un escenario vivo por el que discurrió la representación, ante la mirada de miles de personas llegadas de diferentes puntos de la provincia y de la comunidad, que no quisieron perderse una de las citas más singulares de la Semana Santa en la provincia.
Más allá de esta efeméride, la Semana Santa dejó estampas habituales en numerosos pueblos, donde las tradicionales procesiones volvieron a recorrer las calles. En Alija del Infantado, uno de los momentos más singulares fue el sonido de las carracas en la noche del Jueves Santo, un elemento característico que volvió a marcar el ritmo de las celebraciones y a mantener viva una costumbre muy arraigada.
El Domingo de Resurrección puso el broche final a la semana con la celebración del Encuentro en distintas localidades, una de las citas más esperadas y participativas. En muchos casos, estas ceremonias congregaron a un importante número de personas, simbolizando el cierre de unos días en los que la tradición volvió a ocupar un lugar central en la vida de los pueblos.
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