Quema de vides en Arrabalde / Foto: canal oficial de whatsapp de ArrabaldeEl pueblo zamorano de Arrabalde, en el corazón de las Carpurias, celebró de nuevo en la madrugada del Sábado Santo al Domingo de Resurrección una de sus tradiciones más fascinantes: la quema de vides. Este rito antiquísimo, que volvió a congregar a los vecinos en la Plaza Mayor, fusionó un año más lo secular y lo religioso para simbolizar el triunfo de la luz sobre las tinieblas y marcar el cierre de las celebraciones pascuales en el municipio.Bajo el amparo de la noche, los jóvenes del pueblo prendieron fuego a los restos de las podas de las vides y maderas sobrantes, levantando una gran hoguera que iluminó la plaza mientras los vecinos permanecían junto al fuego hasta que este se extinguió por sí solo. Las raíces de esta costumbre se remontan probablemente a tiempos de los astures que, en tiempos remotos, se asentaron en el castro de Las Labradas.
Un centenar de vecinos se implicaron en la escenificación de la Pasión de Cristo, manteniendo el realismo y la esencia que han caracterizado esta tradición desde sus inicios en 1976. Las calles y plazas del pueblo se transformaron en un escenario vivo por el que discurrió la representación, ante la mirada de miles de personas llegadas de diferentes puntos de la provincia y de la comunidad, que no quisieron perderse una de las citas más singulares de la Semana Santa en la provincia. Procesiones en todos los pueblosProcesión del Santo Entierro en Alija del InfantadoMás allá de esta efeméride, la Semana Santa dejó estampas habituales en numerosos pueblos, donde las tradicionales procesiones volvieron a recorrer las calles.
Jiménez de Jamuz celebra los 50 años de su Vía Crucis Viviente, una de las citas más emblemáticas de su Semana Santa. La localidad rendirá homenaje a cinco décadas de historia manteniendo intacta la esencia de una representación que ha sabido emocionar generación tras generación gracias a su realismo y al compromiso de sus vecinos.
Aunque lejos del bullicio turístico de las grandes ciudades, en los pueblos de la zona la Semana Santa se celebra con una devoción y participación ejemplares. Desde la emotiva procesión del Encuentro en Alija del Infantado, donde las mozas "quitan el luto" a la Virgen, hasta el impactante Vía Crucis viviente de Jiménez de Jamuz, con 49 ediciones a sus espaldas, o la ancestral quema de vides en Arrabalde, mezcla de simbolismo religioso y tradición agrícola, la Pascua ha vuelto a unir fe, historia y comunidad en cada rincón del territorio.
Cada Jueves Santo, cuando se recuerda la muerte de Jesucristo en la Cruz, en Alija del Infantado, el silencio se rompe con el estruendo de las carracas. Es un sonido ancestral, seco y vibrante, que recuerda el momento en que el mundo se cubrió de tinieblas tras la muerte de Cristo. Durante décadas, muchas de esas carracas salieron de las manos de Domingo Villar, el último carpintero del pueblo que mantuvo viva, a golpe de madera y memoria, una de las tradiciones más singulares de la Semana Santa de toda la provincia leonesa.
La Semana Santa regresa a Alija del Infantado con un programa cargado de simbolismo y devoción, donde destacan rituales ancestrales como el estremecedor sonido de las carracas el Jueves Santo, simbolizando las tinieblas en el momento de la muerte de Cristo, o el emotivo reencuentro entre Jesús resucitado y la Virgen María. La programación litúrgica y procesional comienza el Domingo de Ramos y se prolonga hasta el Domingo de Pascua, combinando fe, tradición y sentimiento de comunidad.