La alcaldesa de Santa Elena de Jamuz, Carolina Castro, se sometió este miércoles ante el pleno a una cuestión de confianza vinculada a la aprobación del Presupuesto Municipal para 2026, que salió adelante con cuatro votos a favor, cuatro en contra, y una abstención, gracias al voto de calidad de la propia regidora.
Castro Murciego utilizó esta fórmula, contemplada en la Ley de Régimen Electoral, después de que el Presupuesto fuese rechazado en el pleno ordinario del pasado mes de diciembre. Tal y como recoge la citada norma, en caso de que la alcaldesa, en esta cuestión de confianza, no hubiera obtenido los apoyos, los concejales contrarios dispondrían del plazo de un mes para plantearle una moción de censura que, en caso de no prosperar, también haría que el Presupuesto se aprobara.
En el pleno extraordinario, en el que se incluyeron otros asuntos urgentes, quedó en evidencia una vez más el enfrentamiento de varios concejales con la alcaldesa, no sólo de la oposición, sino también de los dos que formaban parte del equipo de Gobierno justo hasta esta misma sesión, en que se pasaron al grupo no adscrito: Gaspar Blanco y Cristina Alonso.
Tanto el portavoz del Partido Popular, Vicente Bolaños, como Blanco y Alonso pidieron la palabra para explicar el sentido de su voto en la cuestión de confianza –que es nominal, es decir, tienen que pronunciarse uno a uno–, produciéndose los primeros momentos de tensión. Mientras la alcaldesa argumentaba que no se podía debatir puesto que se trataba de “un pleno extraordinario” emplazando a los concejales a hacerlo “en el siguiente pleno ordinario”, varios concejales insistieron en que estaban “preguntando a la secretaria”, a lo que Carolina Castro insistió en que no les daba “la palabra”. Ante esto, algunos ediles pidieron que “constara en acta” que no se les dejaba hablar.
Esta situación se repitió en el último punto del pleno, que no estaba en el orden del día pero cuya urgencia se aprobó, y que era justamente el abandono del equipo de gobierno –y, en consecuencia, del grupo socialista– de Blanco y Alonso. Si bien inicialmente la alcaldesa no dejaba explicar los motivos de la renuncia (“No se me está dejando informar al pleno”, protestaba el concejal), y tras una acalorada discusión donde Castro volvió a invitarles a que la “echaran” de la Alcaldía, finalmente la secretaria explicó que el escrito de renuncia de Gaspar Blanco, al estar dirigido al pleno, sí que podía leerlo, teniendo en cuenta que se había aprobado la urgencia de debatirlo en esta sesión.
En el mencionado documento, el concejal enumeró una serie de motivos, acusando abiertamente a la alcaldesa de haber adoptado una deriva “antidemocrática y caciquil” y de situar sus “intereses personales muy por encima de los del municipio”. Asimismo, llegó a calificarla como “una persona sumamente mentirosa” y la responsabilizó de incurrir en gastos innecesarios y de adjudicar obras “a dedo”, entre otros reproches similares. El ya concejal no adscrito, incluso insinuó que podría haber responsabilidad del Partido Socialista al “permitir esta forma de gobernar un ayuntamiento” y, de esta forma, “estar muy probablemente siendo cómplice”.
Después de que Gaspar Blanco, que había dado entrada al documento oficialmente en el Ayuntamiento, terminara de leer, pidió su turno Cristina Alonso, pero, dado que en su caso no había presentado nada por registro, la alcaldesa levantó la sesión y abandonó el pleno, mientras la edil continuaba hablando.
Al término de la sesión, Bolaños, como portavoz de la oposición, manifestó a este medio su malestar por la forma en que había discurrido el pleno extraordinario, lamentando que se haya llegado a estos extremos, y sobre todo, que se le impidiera hablar y se le interrumpiera cuando quiso explicar el sentido de su voto.
Por su parte, la alcaldesa, en declaraciones a este periódico, aseguró que si recurrió a la moción de confianza fue porque “si no utilizo esta arma política, lo cual detesto, no se aprueban los presupuestos, y lo hago porque yo sí me preocupo por mis vecinos”. En este sentido, afirmó que las consecuencias de no sacar las cuentas adelante habrían sido, entre otras, no poder llevar a cabo las fiestas, obras, prevención de incendios, o la limpieza del río y alrededores para las que acaba de conseguir autorización de Confederación Hidrográfica del Duero. Tampoco se podrían abrir las piscinas –“porque no podríamos tampoco contratar personal”– y quedarían “parados” muchos trabajos. “Utilizo el arma necesaria para que mis vecinos estén bien y no les falten recursos de primera necesidad”, concluyó. Además, recordó que en diciembre emplazó a todos los concejales a presentar por escrito sus propuestas para el Presupuesto de 2026, y nadie lo hizo.
Por último, respecto al escrito presentado por Gaspar Blanco, recordó que “este concejal estaba en la Junta de Gobierno”, con lo que “votaba a favor” de todo lo que ahora critica en ese documento.
Al margen de estos temas, otros dos asuntos importantes que fueron al pleno se referían al reintegro de dos subvenciones, una del Instituto Leonés de Cultura para la reforma del Alfar Museo, y otra del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Democrático, ambas superiores a los cien mil euros.
Aunque no hubo debate y a que técnicamente era un formalismo, el portavoz del PP lamentó los altos intereses a pagar –más de diez mil euros, en un caso, y más de once mil, en el otro–, al ser un dinero que “sale de las arcas municipales”.
Igualmente, la sesión plenaria sirvió para realizar el sorteo de los miembros de las mesas electorales para los comicios autonómicos del 15 de marzo, tal y como están haciendo todos los ayuntamientos en estas fechas. Por último, se modificaron los representantes en varios órganos colegiados, como la Mancomunidad
Comentarios