La “yera” de Maire resiste frente al olvido y la despoblación

Un pequeño grupo de vecinos mantiene viva la tradición de trabajar por el pueblo cada martes de Carnaval
|

WhatsApp Image 2026 02 17 at 21.58.10 (1)
Los vecinos que asistieron a la yera limpiaron las ramas y podaron los rosales

Ni el paso implacable del tiempo ni el rastro de lodo dejado por las recientes inundaciones han podido con la voluntad de Maire de Castroponce. Fieles a una costumbre de los martes de Carnaval que se pierde en la memoria, un pequeño grupo de vecinos acudió a la llamada de la tradicional “yera”, una jornada de trabajo comunitario para el cuidado del pueblo.

Aunque el censo local mengua en número y crece en edad, y a pesar del desbordamiento de los ríos, la alcaldesa Evangelina García Cordero mantuvo la convocatoria para este día tan señalado. La estampa en las calles era de una dignidad conmovedora: apenas un puñado de vecinos, casi todos jubilados, armados con tijeras de podar y, sobre todo, mucha voluntad y amor por su pueblo. Juntos, se dedicaron a poner orden tras el temporal, podando los rosales y retirando las ramas caídas que el agua y el viento habían dejado a su paso en las zonas comunes.

 

Un esfuerzo con recompensa 

WhatsApp Image 2026 02 17 at 21.58.09
Preparando los bocadillos para los hombres

Mientras los hombres se afanaban en las tareas de limpieza, las mujeres del pueblo se encargaban de mantener viva la otra parte del ritual: el almuerzo para reponer fuerzas. Así, encabezadas por la propia alcaldesa, prepararon los tradicionales bocadillos de chorizo, contentas porque, pese al mal tiempo, la “yera” se mantuvo viva un año más. Ya por la tarde, con algo más de afluencia, los vecinos disfrutaron de la merienda ofrecida por el Ayuntamiento. 

En un momento en el que la tradición de realizar la yera ha desaparecido de la mayoría de los pueblos de la comarca, el ejemplo de Maire de Castroponce destaca casi como un acto de rebeldía, la del orgullo de un pueblo que, aunque sea con pocas manos y el pelo encanecido, se resiste a dejar que sus tradiciones se las lleve el paso del río... o del tiempo.

 

Comentarios