Ribera de la Polvorosa celebra un año más Las Candelas, una de sus fiestas más antiguas, en honor a su patrona, la Virgen de la Candelaria, que sigue congregando año tras año a numerosos vecinos, que regresan al pueblo de sus raíces para vivir esta tradición.
Hace tres años, la Junta Vecinal, con la colaboración de la Asociación El Forco, recuperó la tradición de recolectar leña para la hoguera que el viernes –esta noche– marcará el inicio de las fiestas. De hecho, desde El Forco explican que, si bien antiguamente los vecinos estaban un mes recogiendo leña para la fogata, ahora se hace en un fin de semana, que este año tuvo una participación masiva.
Manteniendo viva la esencia de estas fiestas de invierno, “centradas más en la comida por tema de la climatología”, esta noche se “ecenderán” Las Candelas con la hoguera, acompañada de las tradicionales sopas de ajo y, como novedad que ya tuvo éxito el año pasado, los bocadillos de chorizo asados en la hoguera, gentileza de la Junta Vecinal.
Mañana, sábado, será el día central de la fiesta, que se iniciará con la misa en honor a la Virgen y procesión, seguida de campeonatos de tute, dominó y parchís, con premios para los ganadores, y actividades infantiles en las antiguas escuelas, para que los niños puedan disfrutar de esta celebración, a pesar de la lluvia. Ya por la noche, se organizará un bingo, música y baile en el Bar Mari Carmen, que tiene el honor de ser de los más antiguos abiertos de forma ininterrumpida probablemente de la provincia, con más de medio siglo a sus espaldas.
El domingo 1 de febrero continuará con la misa de difuntos, juegos tradicionales y, ya por la tarde, la actuación de magia con Joe Colino, en una jornada que terminará con chocolate caliente para todos los asistentes.
Todas las actividades de esta fiesta, cuyo programa completo podéis ver bajo estas líneas, son subvencionadas por la Junta Vecinal de Ribera.
La fiesta se prolongará el próximo fin de semana con la celebración de “La vaquilla”, un evento que tiene un claro origen gastronómico y que desde El Forco han sabido adaptarlo a los tiempos para no perder la tradición.
Así, antiguamente se traía una vaquilla al pueblo durante Las Candelas, que se toreaba y después se sacrificaba. Durante la semana siguiente, se preparaba para cocinarla el siguiente sábado, en una cena a la que venían familiares de los vecinos de los más diversos rincones. Hoy, por normativa, la vaquilla ya no se puede usar, pero se mantiene vivo el espíritu de esta fiesta callos y embutido, intentando aproximarse a la celebración original. “Intentamos juntarnos todos y que no se pierda la tradición… aunque ya no sea vaquilla, mantenemos el nombre” subrayan desde El Forco.
La participación sigue siendo alta: suelen juntarse más de 100 personas a cenar, controladas por el límite de aforo del bar, que es de 120. Por eso, es muy importante que las personas que deseen asistir a la cena se apunten cuanto antes.
Sin duda, cuando en todos los pueblos las celebraciones se centran en los meses de verano, Ribera de la Polvorosa es un ejemplo de que las tradiciones pueden recuperarse y mantenerse vivas, a pesar de la lluvia y del frío.
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