Un clásico de clásicos. En eso se ha convertido ya la Concentración de Vehículos Clásicos de Castrocalbón, que en su decimocuarta edición ha logrado batir todos los records, tanto en participación como en asistencia de público. El éxito cada año es mayor, algo que ha dejado encantados a los organizadores, Juanjo Prieto y Marisol, de BMC. Pero el nivel de los participantes que acuden desde diferentes rincones de España, también. El listón está cada vez más alto.
El lunes tocó hacer balance, y las cifras no pueden ser más positivas: 320 vehículos, entre coches, motos, furgonetas e incluso algún camión, y cerca de 500 comensales en la comida central del día... Y el público, incalculable, porque a lo largo del día pasaron por las diferentes exposiciones centenares de personas de todos los pueblos de la comarca.
Uno de los aspectos que más destaca Juanjo, en este sentido, es que en un evento con tanta afluencia, “no hubo que lamentar ni un incidente”, lo que se entiende yendo allí y viviendo, en primera persona, el “buen rollo” que se respira en estos eventos del motor.
Es, sin duda, una forma de “poner Castrocalbón en el mapa, porque mucha de esta gente que viene de Burgos, de Madrid, de Galicia... de otra forma no vendría al pueblo”, subraya Juanjo, al tiempo que destaca la importancia de que el Ayuntamiento haga posible, con su apoyo, el desarrollo de esta jornada para los amantes de los clásicos sobre ruedas.
Aunque muchas miradas se enfocaban en la joya más antigua de la concentración, un Chevrolet de 1920 traído desde Uruguay por el asturiano Modesto Iglesias, hubo muchos otros vehículos que llamaron la atención del público, como dos preciosos Lincoln Continental, pero también los clásicos Seat, Renault –a quien este año se dedicaba la jornada–, por no hablar de las míticas Vespas, en el apartado de motos, o de las flamantes y cromadas Harley Davidson, entre otras joyas.
Otro de los atractivos de esta edición fue la presencia del campeón de motociclismo Carlos Blanco. El piloto benaventano estuvo con su BMW S1000 RR, con la que ganó tantas y tantas carreras, recibiendo las visitas de sus seguidores.
Como en toda concentración que se precie, hubo muchos premios y muy diferentes, entre los que destacó el III Concurso de Elegancia Villa de Castrocalbón, que este año recayó sobre el Ford Fiesta XR2 MK1 de Moisés López, de Villablino, elegido por el jurado por su cuidadísimo aspecto, impecable. En el apartado de motos, el mismo premio fue para Loli Areces, de Alija del Infantado, por su preciosa Vespa 150.
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