En el medio rural, al igual que en las ciudades, cada segundo cuenta. Bajo esta premisa, San Adrián del Valle ha reforzado su seguridad sanitaria al integrarse en la red de municipios cardioprotegidos de la provincia. La instalación de un nuevo desfibrilador (DESA) en la localidad responde a una demanda histórica: que vivir en un pueblo pequeño no suponga una desventaja a la hora de recibir una atención vital inmediata ante un accidente cardíaco.
La medida es parte de un programa de la Diputación de León, financiado con 112.000 euros por la Consejería de Industria de la Junta de Castilla y León, que distribuye estos dispositivos en ayuntamientos de menos de 2.000 habitantes. El objetivo es claro: acortar distancias críticas. En núcleos donde la llegada de una ambulancia puede demorarse por la geografía, tener un desfibrilador a mano y personal formado para usarlo es, literalmente, una herramienta que salva vidas.
Para ello, el Ayuntamiento ya ha instalado el dispositivo en el bajo del consistorio, junto al botiquín farmacéutico y el consultorio médico. Además, el programa no se limita a la entrega del equipo, sino que incluye la formación de un grupo de vecinos para el manejo del dispositivo. De este modo, el pueblo no solo cuenta con la máquina, sino con manos preparadas para reaccionar con serenidad y eficacia ante una parada cardiorrespiratoria hasta que lleguen los servicios médicos.
Con esta incorporación, San Adrián del Valle se suma a otros ayuntamientos pequeños que dan este paso de gigante en la protección de sus residentes, transformando sus calles en un espacio más seguro donde la salud de sus vecinos es la prioridad absoluta.
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