REPORTAJE

Rafa en Ruta: la mirada digital que rescata los pueblos del olvido

El rutero de Santa María de la Vega da a conocer algunos de los tesoros que encierran el sur de León y el norte de Zamora
|

WhatsApp Image 2025 12 02 at 17.25.02
Rafael Casado, más conocido como Rafa en Ruta, en una de sus rutas por Sanabria

Por puro azar, una escapada a Cantabria acabó convirtiéndose en el inicio de un fenómeno digital. Rafa Casado, vecino de Santa María de la Vega y conocido en redes como Rafa en Ruta (@rafa_en_ruta), planeaba ese viaje con un amigo. El amigo cayó enfermo y él decidió ir solo. “Se me ocurrió grabárselo en vídeo”, recuerda. Lo que no imaginaba es que aquel clip —un paseo por el Faro de Ajo— iba a cosechar miles de reproducciones en TikTok y a despertar en él una idea: “¿Y por qué no empiezo a hacer vídeos?”.

Cinco meses después, su perfil acumula más de 4.600 seguidores y 76.600 ‘Me gusta’ en TikTok y casi 2.000 seguidores en Instagram. Sus métricas no engañan, pero lo que más sorprende es el impacto local: pueblos que apenas aparecían en el radar turístico empiezan a hacerlo gracias a él. “El éxito me ha sorprendido —admite—, algún pueblo incluso me ha llamado para grabar”.

 

Un enamorado del territorio

Rafa trabaja como administrativo en un taller de coches. Estudió en León, pero regresó a Santa María y piensa quedarse: “Pretendo estar allí toda la vida. Me gusta vivir en un pueblo”. Ese vínculo se filtra en sus vídeos. Más que rutas, lo que comparte es una forma de mirar: cascadas, ruinas, campanarios, miradores o pequeñas historias que esconden las localidades del sur de León y del norte de Zamora. Al final, sitio al que viaja, sitio donde graba.

Ese enfoque tiene un objetivo. “Esta comarca encierra auténticas maravillas pero es muy poco conocida”, lamenta. Considera que la falta de proyección se debe, por un lado, a las instituciones por falta de promoción, pero por otro, también al desinterés e incluso rivalidades entre vecinos. Así, le sorprende que haya gente que no conozca lugares “que están a cinco minutos de su casa”, y cuestiona cierta competencia absurda entre pueblos cercanos: “Tenemos un gran potencial y no lo estamos aprovechando. ¡Somos vecinos!”

El vídeo que le catapultó fue el del centenario de su pueblo, Santa María de la Vega. A raíz de ese trabajo, incluso su familia empezó a notar que aquello iba en serio y hoy le animan a continuar. Desde entonces, la interacción ha crecido hasta el punto de que, dice, empieza a ser reconocido por la calle. Y eso que al principio le generaba pudor: “Me daba un poco de vergüenza”.

 

 

Amabilidad y profesionalidad

Rafa defiende un tipo de red social amable. Lo que menos le gusta son los “tiquismiquis” y quienes “corrigen de forma dura”. Y ya con los insultos y las faltas de respeto advierte de que no hay negociación posible: “Bloqueo y borro”. No quiere que el espacio que tanto le ha costado construir se estropee por el odio en redes sociales.

Esa misma amabilidad se transmite en sus vídeos. Y la seriedad de su trabajo. Todo está perfectamente documentado. Él suele aparecer frente al cartel del pueblo que visita y narra lo que a continuación va a mostrar: elementos concretos, nunca la localidad entera, porque algunas “darían para siete u ocho vídeos”. Graba normalmente los fines de semana, muchas veces en compañía de una amiga amante del senderismo y con la que comparte gastos. Y, durante la semana, toca edición.

 

Porque detrás de esa narrativa aparentemente sencilla hay  horas y horas de trabajo. “La gente se piensa que no, pero es mucho”, afirma. Aprender transiciones, controlar volúmenes, corregir subtítulos… Él los revisa uno a uno porque no confía en los automáticos: “Tienen muchas faltas de ortografía”. Y pone un ejemplo de escala: “El vídeo de Santa María me costó cuatro horas grabarlo y cinco de edición… ¡para un vídeo de cuatro minutos!”. Con el tiempo se ha vuelto más rápido, pero sigue siendo exigente.

También graba en sus viajes al extranjero. Como anécdota, cuenta que en Polonia filmó la visita a Auschwitz, una experiencia que le impactó profundamente y en la que asegura que notó cómo el algoritmo de TikTok penalizaba el contenido.

 

 

¿Un futuro laboral?

Por ahora, Rafa, el rutero que ha puesto en el mapa digital a los pueblos, lo hace por entretenimiento, aunque baraja la posibilidad futura de que haya colaboraciones pagadas. No tiene prisa. “Sería genial hacer lo que nos gusta, dando a conocer todo”, resume. 

De momento, mantiene su identidad como rutero vocacional —de ahí el nombre Rafa en Ruta— y el propósito que ha guiado estos primeros meses: que otros descubran lo que él descubrió creciendo en un pueblo.

Porque si algo define este fenómeno ya viral es que no nace del turismo sino del apego y, por qué no, del amor al medio rural. Al otro lado de la pantalla, miles de usuarios están aprendiendo que el sur de León y el norte de Zamora también encierran auténticos tesoros de la naturaleza, el arte, o la historia... aunque no salgan a menudo en los folletos oficiales.

Comentarios