Nombrar las cosas es la única manera de evitar que desaparezcan. Mientras que la tecnología actual de mapas simplifica el mundo en coordenadas frías, el Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz ha decidido emprender un viaje a la inversa: acudir a la memoria de sus mayores para rescatar la toponimia real de sus campos. A través de una exhaustiva investigación de Teresa Fernández Alegre, el municipio recupera un patrimonio de palabras e historias que, hasta ahora, solo habitaba en la tradición oral.