Como todos sabemos, el pasado día 15 se celebraron las elecciones a las Cortes de Castilla y León. Bueno, se supone que “todos sabíamos” de dicha convocatoria, aunque es sorprendente la cantidad de gente a nuestro alrededor que no sabía ni lo que se votaba, primer indicador del fracaso de la convocatoria.
Y después de las dos semanas de campaña, la jornada de reflexión, y la jornada electoral, los que han acudido a las urnas pensarán que se acabó su “obligación” como ciudadanos. Ese mismo que habían cumplido en febrero de 2022. Segundo fracaso de un proceso electoral: los ciudadanos no sólo debemos cumplir con el derecho a voto, es nuestra obligación controlar a nuestros políticos e interesarnos (e informarnos!!) de lo que pasa durante toda la legislatura. Y lo lógico sería valorarlos con el voto la próxima vez que se coloque una urna.
Vivimos en una comunidad autónoma “artificial”, y puede que de ese desapego identitario nos venga la desconexión con la política autonómica. Desconocimiento total de lo que se legisla en nuestras Cortes, de las competencias de cada Administración, desapego hacia los políticos. Todo ello aderezado con la falta de pluralidad de los medios de comunicación tradicionales, siempre escorados a la derecha (las grandes cabeceras de la prensa escrita se deben a los mismos intereses económicos), en los que no encontrarás una crítica a la gestión de la Junta de CyL. Por no hablar del engendro de televisión autonómica teóricamente privada, pero que sobrevive únicamente gracias a la subvención de la propia Junta de Castilla y León. Como para morder la mano que les da de comer…
Y uno puede pensar que si existe desapego hacia la política autonómica, será para todo el espectro político. ¡Hasta que te das cuenta que lleva 40 años gobernando el mismo partido! Entonces cambia el argumento: no existe desapego, existe un “voto cautivo” del PP. Conviene recordar que cuando el PSOE estuvo 36 años gobernando la Junta de Andalucía, la crítica feroz consistía en que los andaluces “eran un pueblo cautivo, subvencionado y casi analfabeto por llevar 40 años votando a un partido que les tenía en la ruina”. Cambia en la frase “Andalucía” por “Castilla y León”, y PSOE por PP… Y aquí viene el quiz de la cuestión: añádele los 500 euritos que repartió Mañueco a diestro y siniestro tras las órdenes de desalojo por los incendios de agosto de 2025.
Con todos los respetos a los que sufrieron la desgracia, hubo pueblos en los que no se fueron los vecinos, personas que los cobraron por la casa vieja de la abuela, los que estaban de veraneo, tíos, primos y demás familia. Ayuntamientos saturados durante semanas porque allí tramitaban las solicitudes de los 500€. En el PP intuían cómo contentar a sus votantes, y sacaron rápidamente la chequera para evitar cualquier tipo de algarada en los pueblos. Y después lees los titulares post-electorales: “El PP crece en 3 de cada 4 pueblos arrasados por el fuego” (El Confidencial), “La paradoja electoral de los incendios: el PP gana en la mayoría de municipios de León más afectados por el fuego” (ileón), “Los pueblos más afectados por los incendios en León y Zamora premian a PP y Vox, y castigan al PSOE” (Leonoticias), “El PP gana en 16 de los 23 municipios donde se originaron los grandes incendios del verano pasado” (ABC).¡Tachán! ¿Casualidad, o causalidad?
“Uno puede pensar que si existe desapego hacia la política autonómica, será para todo el espectro político. ¡Hasta que te das cuenta que lleva 40 años gobernando el mismo partido! Entonces cambia el argumento: no existe desapego, existe un “voto cautivo” del PP”
El PP gana… y los ciudadanos y nuestros pueblos seguirán perdiendo. Y no pasará nada, porque esos ciudadanos seguirán votando lo mismo. Síndrome de Estocolmo de manual. Mañueco podría venir cada mes a un pueblo a matar a un viejecito en la calle, y le seguirían votando (como dijo Mr. Trump sobre sí mismo).
• Qué más da si la Junta de CyL no mantiene el operativo anti incendios todo el año(y maltrata a los bomberos forestales campaña tras campaña), qué más da que la Junta no asuma sus competencias forestales.
• Qué importa si cada vez viene menos el médico a nuestro consultorio, o si ni siquiera viene esta semana porque le tocaba guardia. O si no hay pediatra de guardia en el Centro de Salud de referencia. Nos vamos a manifestar, pero luego las urnas demuestran la verdadera reivindicación.
• En nuestros pueblos, a los abundantes jubilados parece no interesarles qué partido les sube la pensión como nunca, mientras otros lo hacen a regañadientes (PP, y su fantástico 0,25% de revalorización) o incluso votan en contra (VOX).
• Los agricultores apoyan a aquellos partidos que rechazan sistemáticamente las ayudas al campo (la semana pasada, VOX ha sido el único partido que ha votado en contra de las ayudas a los afectados por las inundaciones en el Congreso de los Diputados).
• Nuestros vecinos parecen olvidar que hace 8 años el Salario Mínimo Interprofesional estaba en 735€, y hoy está en 1221€. Subida criticada año tras año por PP y VOX.
• A las familias no les importa que sus hijos tengan que irse a otras comunidades a estudiar, mientras el PP rechaza en las Cortes la rebaja de tasas universitarias a propuesta del PSOE (aunque en campaña prometió gratuidad en la primera matrícula).
• No les importa qué partido garantiza el sistema de becas y sube la partida un 80%para que todos los chavales lleguen a la universidad en igualdad de condiciones (y no en función del bolsillo de sus padres).
• Los vecinos se quejan de que la gasolina sube debido a la guerra ilegal de EEUU contra Irán, y que “el Gobierno no hace nada”, mientras votan a los que apoyan dicha intervención militar, y a los mismos que votaron en el Congreso hace dos semanas en contra de regular los precios del combustible en caso de emergencia: PP, VOX y Junts (menos mal que no se presenta aquí Junts, porque seguro que conseguía más votos que la izquierda!) Los mismos partidos que están del lado de las empresas petroleras, esas que nos están estafando a todos. Es demencial.
En febrero de 2022, cuando Mañueco dijo en campaña aquello de “no se ha cerrado ningún consultorio médico durante la pandemia”, se estaba riendo de los vecinos de todos los pueblos. Parecía tan evidente que la gente de los pueblos no se lo iba a tolerar, e iba a espabilar. ¡Dos años sin médicos en nuestros pueblos! ¿Qué votaron esos vecinos entonces? PP.
En agosto de 2025 arde media provincia, con un Consejero más preocupado de comer en la feria de muestras de Gijón que de contratar bomberos forestales. Fuego arrasando nuestros montes, entrando en los pueblos. Alcaldes al pie del cañón, criticando abiertamente la gestión de la Junta en los medios de comunicación, hasta que les llaman a filas, y reculan. Llegan las elecciones, y hay que hacer campaña por supartido, toca esconder sus reivindicaciones y defensa de sus pueblos.
Y llega la chequera de la campaña: subvenciones para el carnet de conducir, para cambiar las bañeras, y lo más importante: 150€ al año para ir al gimnasio, una de las grandes demandas que se escucha en las calles de nuestros pueblos... ¿Quién necesita un médico en el pueblo, si la Junta te subvenciona el gimnasio?
Mientras tanto, se extiende la queja general “qué mal está todo”, y que si Pedro Sánchez, Begoña, los okupas, Venezuela y la inmigración. ¡Sin olvidar de vez en cuando a ETA! Grandes problemas de nuestros vecinos...
Disfruten lo votado… se hundirá el barco, pero nos j*** todos.
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